Mayo:
Llega el mejor momento de la temporada, el final, el más dulce. El de la alegría de los títulos que llegan gracias al esfuerzo de muchos meses. Por fin, y tras un empate en el Ciutat de València, la Liga ya es nuestra, matemáticamente, dando igual ya si se pierde, se gana, o se empata, porque la Liga ya es nuestra. Ya es la tercera consecutiva. Tercera Liga consecutiva de este Barça que enamora. Son muchas las cosas que han pasado pero al final se ha conseguido y toca disfrutar. Pero la fiesta no acaba aquí, falta lo más importante, una final, una señora final de la Champions n el mítico estadio de Wembley, donde ya se ganó la primera allá por mayo de 1992. Pero esta vez había cambiado, el viejo estadio de Wembley fue derruido y dejó paso al Nuevo Wembley Stadium, un estadio nuevo y precioso donde tras noventa minutos de gran fútbol y tres goles (como no, del MVP), Abidal, tras un gran gesto del capitán Puyol, dejándole el brazalete de capitán, levantó la cuarta Champions del club azulgrana.
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